domingo, abril 12, 2009
Pluvius Aestivus
Son las 5.28 de la madrugada, mi cuerpo es noche y la lluvia que se desliza sobre tu cristal es mi llanto perdido que trata de hallar cobijo entre tus falanges. Colgando de un hilo temo irrumpir en vuestras prefabricadas existencias. Como un funambulista juego al equilibrio, hasta llegar al punto en que poco es demasiado y en que el silencio es ensordecedor. Entre mis manos una baraja de contradicciones, entre mis cabellos un mar de luces, y en mis entrañas confusión. No querer mezclarme, no querer adaptarme, sigo negándome la fugacidad del tiempo, sigo queriendo creer en lo increíble. Siguen pareciéndome utópicos mis pensamientos cuando no son más que burlescas copias de algún que otro yo. Y tratar de plasmar toda esta cascada de emociones extranjeras, y sentir que es en vano. Soy lluvia en época de verano; desplazada. O quizás y simplemente una narcisista más en un mundo de yoes. (Siento presión en las sienes, tú, deja de burlar mis recuerdos, conoces de sobras su tímidez. Es gracioso, por más que trato de fundirte en calor más te me apareces; y más frío, más oscuro, más cercano. Incluso desde el firmamento percibo tus pupilas ardientes que, temblorosas, cometen la osadía de buscar las mías. Pero hace tiempo que éstas dejaron de brillar, de sentir.) De latir. Son las 5.58 de la madrugada y no veo más que niebla. Niebla.
lunes, marzo 23, 2009

No tiene sentido, no tienes sentido. A tu lado no soy más que una abeja adherida a tu piel como si de polen se tratara. Juntos creamos miel, dejamos que se deslizara por nuestras espaldas al son de mis caricias. Dejaste impregnados tus labios en los míos pensando que pronto alzarían el vuelo. Pero jamás lo hicieron, volar no siempre es tarea fácil, y esta miel que envuelve y encierra... ¿Cómo pretendías que me deshiciera de ella si apenas conseguía abrir las alas?. Te equivocaste de víctima, tejiste a la perfección una telaraña que ahora escupe sobre mis cabellos. Pero están trenzados sobre tu columna vertebral, son parte de ti y te empeñas en negar la evidencia. Desde luego, pecador, haces que la justa acabe remordiéndose las entrañas sobre nuestro viscoso tapiz. ¿Crees que no adiviné el as que tímido se escondía bajo tu manga?. Amor, por suntuosa que sea tu sonrisa y la ceguera que me causaba tu mirar, las palabras siempre ganan y traicionan.
Y yo, a mi gran pesar, siempre dejo que me ahoguen,
y me venzan.
miércoles, marzo 18, 2009
Cuestión de ovarios

Hoy, tras una apacible tarde entre ruedas y humo me disponía a volver a mi hogar por vía subterránea. Las gentes que circulaban dichos pasajes eran seres singulares, encorvados y con cara de pocos amigos pero, ya se sabe, una se acostumbra. Subí al vagón, terminé de leerme Phèdre y contemplé como desfilaban humanos y paradas hasta que llegó el momento de resurgir a la superficie. Y, señores, aquí es donde la normalidad (aquí en el sentido de costumbre) se turbó y me dejó más que de piedra, de roca, iceberg o menhir. Estaba yo alcanzando el último peldaño de la fatal escalera cuando un habitante del mundo con aire (pseudo)despistado se acercó a mi oído y susurró -abran bien los ojos- “Quiero tus ovarios, nena.”. Francamente no supe muy bien que pensar, ¿sería algún científico americano en busca de células madre? ¿un ginecólogo que vendió su alma a la Locura?. Bueno, esto lo escribo en este instante pero pensé algo parecido a “Joder, ¡qué coñazo estos salidos! Que busque piropos en la wikipedia, a ver si aprende”. Podría haberme parado y haber indagado sobre las razones de dichas palabras, o haberle contestado con alguna frase ingeniosa pero decidí ser sabia e ignorar puesto que es la mejor de las respuestas. A pesar de todo las cuatro palabrejas colmaron mi mente de incógnitas durante toda la cena, ¿de dónde habría sacado eso?. Ahora tras haber digerido veo las cosas con más objetividad y he dejado el incidente en el compartimento de mi memoria reservado a las cosas-poco-relevantes-pero-graciosas-de-recordar-y-explicar-a-tus-futuros-(no)hijos. Y la vida sigue.
martes, marzo 03, 2009
L u n e

La luna asomaba y yo me disponía a salir a comprar pan. Siempre fue tradición en mi familia ir a buscar una barra de pan antes de la hora de cenar. A pesar de ser pocos, mi madre y mis dos hermanos, la barra desaparecía cual nieve en los brazos del sol. A medida que la dama de plata se izaba sobre nuestras vidas y que su ilustrado señor huía de ellas, mi cuerpo iba dejando atrás toda tensión y tormento. Cuando era una niña, mi madre siempre me decía que no era hija suya que había realmente sido concebida por la noche, por el firmamento y que por ello aborrecía la luz solar. Siempre quise creer que así era. Ya alcanzaba el final de la calle, mis pasos resonaban sobre el pavimento cómo si rugiera al contacto de ellos. Al fin y al cabo, también lo que nos rodea tiene derecho a unas horas de descanso, aunque todos conocemos el egoísmo humano y la irrelevancia que le atribuye a las cosas que no se mueven con su fajo de billetes. La tierna luz de las farolas reflejaba mi sombra, distorsionaba mi cuerpo, desnudaba mi alma. Distraída, me perdí en mis percepciones cuando advertí que la panadera ya estaba a punto de marcharse. Se percató de mi presencia entre las tímidas estrellas y con un suave ademán me invitó a acercarme a ella. Estaba a apenas unos metros de ella y vi que sacaba algo que había escondido tras su espalda. “Pensé que ya no vendrías”, me dijo. “Toma, te guardé una barra por si acaso, aún está algo caliente.”. Esbocé una sonrisa y dejé que se perdiera en la infinidad del cielo. Ahora ya todo se había envuelto en la negrura y una suave brisa me envolvía en una dulce melodía que me acunaba cómo si de un niño se tratara. Cogí la punta de la barra y partí un trozo, siempre que iba a comprarlo no podía retenerme de mordisquearlo , era mi pequeño vicio, uno de esos placeres diarios que acaban por colmar nuestra vida de bienestar. Emprendí la vuelta casa, pensé que estarían muriéndose de hambre, desde luego las noches me pierden. A lo lejos reparé en una ligera sombra, apenas perceptible, uno de aquellos fantasmas de la noche que aparecen y desaparecen a su gusto. Pero algo me sorprendió; aquél fantasma mordisqueaba una barra de pan a la vez que el empíreo lo guiaba a través de un anochecer demasiado oscuro.
jueves, enero 29, 2009

A lo largo del paseo, árboles de luengos ramos se deshacían sobre los transeúntes, que tímidamente, danzaban sobre las fallecidas hojas que yacían sobre el suelo. El cielo parecía estar de luto, quizás alguna estrella había perecido hoy. En uno de los bancos, entre dos plátanos, un hombre fumaba. Su piel, pálida como las primeras nieves de invierno, contrastaba con aquella oscura noche y con sus ojos negros como el carbón. Sus pupilas reposaban sobre el caminar de la gente que jamás le vio, entre calada y calada, una sonrisa osaba mostrarse pero era al instante callada. Nunca supo discernir entre realidad y ficción, pero en aquel instante, el hombre sabia con certeza que aquello que contemplaba no era más que un espejismo fruto de sus exhaustos y lánguidos recuerdos.
lunes, diciembre 29, 2008
Encerrado en el vientre de una mujer, escribes poemas que viajan en un susurro hasta mi órgano vital. Lo envuelven y acarician sus heridas al son de tus gritos ahogados por la presión atmosférica que ejerce sobre ti la placenta, que te asedia cada día más. Sumido a una astenia permanente, desearía poder desgarrar las entrañas de la hembra y estrecharte contra mi pecho mientras busco palabras de sosiego. Pero el tiempo me devora, a la vez que toda efímera posibilidad de sentir tu respiración junto a mi oído. Será que no debe ser, será que sólo nos unen palabras, será que somos agua y aceite.
Y no obstante yo ...
jueves, diciembre 11, 2008
T A K E M E A N Y W H E R E A S L O N G A S Y O U T A K E M E ;

No entiendo lo que soy, así que, sin quererlo, sigo bailando entre divagaciones, haciéndome la moral sin razón alguna. ¿Has sentido alguna vez que la imagen reflejada en los espejos no es más que un burlesco envoltorio? Un envoltorio que contiene una alma confusa e indecisa. Me obstino en aceptar aquello que jamás he afrontado. Aquella verdad que todos creemos conocer ¿realmente existe? No hacemos más que seguir falsos ideales, idolatramos estereotipos. Incapaces de, ni tan sólo, decir Te Quiero con franqueza. Déjate de falsos remedios, no hay pastillas para curar las malas lenguas. Buscas una vida ajena a la frustración, al dolor. Va, no me jodas.
Dame contrastes, dámelos.
domingo, noviembre 30, 2008
Love Again

Limpiame las alas. Sólo debes extenderme sobre el suelo. Entonces, cuando mis ojos empiecen a humedecerse tú empiezas a desnudarme. No tengas ninguna clase de prisa. Deja que la ropa se deslice por mi piel de tal forma que me estremezca. Cuando ya esté todo mi cuerpo desnudo, acariciame. Acariciame, mientras me susurras poesía al oído. ¿Sabes? Poesía rota. Oirás el chirrío de mis dientes, no te asustes, es sólo mi fragilidad. Cuando alguien juega con mis alas, sin quererlo, me vuelvo un ser débil. Deberás besar mi cuello como si tu vida dependiese de ello, como si fuera la primera y última vez. Seguramente, lloraré, pero no te inquietes, es sólo que, hace mucho tiempo que nadie accede a limpiarme las alas.
jueves, octubre 30, 2008
In Albis
Somos las nuevas generaciones, queridos.

Somos el presente y seremos el futuro. Somos una esperanza, somos un rayo de luz en esta tierra que se vuelve oscura. Somos los jóvenes de hoy en día, ecologistas y sanos. No bebemos si vamos a conducir, y ¿fumar? por favor, es impensable, ¡todos sabemos las consecuencias! Uno de nosotros hallará la vacuna contra el sida y otros tantos arreglarán grifos mientras los demás se dedican al reality show. Somos una generación sociable, abierta, que disfruta de la vida, la exprime cual naranja y se la bebe. Estar encerrados en nuestros putrefactos antros va en contra de nuestros principios y leer es de raros. No tendremos que pensar, ¡para algo existe internet! Nos diremos liberales y abiertos, pero si tu amiga es lesbiana y el amigo de tu primo gay los tratos hacía ellos cambiaran, ¡eh, pero que no pasa nada! A mi me da igual que no seas normal. Diremos estar en contra del sistema, impugnaremos las convenciones sociales y llamaremos retrogradas a nuestros progenitores. Nosotros somos modernos, somos lo mejor que jamás se ha visto, somos la máxima expectación, somos superiores a todos. Escribimos en abreviado porque escribir en todas letras no está de moda, y nosotros siempre vamos a la moda. Tendremos blogs donde contaremos nuestra pésima y rutinaria vida, que nadie leerá pero ¡eso sí! todo el mundo comentará. Querremos ser como él o ella porque son geniales, dejando atrás cualquier forma de personalidad, espera.. ¿Qué es la personalidad? Creeremos ser el centro del mundo cuando en realidad sólo importamos cuando a cambio, podemos aportar algo. Daremos nuestras ideas políticas sin ni tan sólo saber que es lo que estamos diciendo y opinaremos sobre música sólo habiendo escuchado aquél tema tan increíble, y también tan comercial. También criticaremos la literatura, pero nunca hemos abierto una novela ¡Sí! Las que nos manda el instituto. ¡Que vaya mierda de libros joder tío! Si es que leer no aporta nada, no leáis. Tampoco asistáis a clase, solo os enseñan sandeces que a nadie la importan. Quedaros delante de vuestra pantalla, donde, por un instante, os sentís, alguien.
lunes, octubre 06, 2008

No habían reglas, prohibiciones, éramos cómplices, no habían palabras, no habían preguntas; ni respuestas. Devotos, el uno para el otro, sin pasos en falso ni excusas baratas. Despertábamos envidia, rencor, hipocresía, lloros; y eso nos encantaba. No importaba el tiempo, ni el lugar, sólo nuestros cuerpos, entrelazados, formando la simbiosis que todos buscan. Ahogándonos en los ideales del otro, surcábamos en nuestros sentidos para fundirnos en un mar de revelaciones. Nada podía esconderse, tu eras yo, y yo era tu.
jueves, septiembre 25, 2008
Libérame. Haz que mi vida valga la pena y que consiga disfrutar de ella. Haz que todo lo bello florezca, haz de mí una metáfora del éxtasis y la euforia. Corrige mi pasado y arréglame un futuro. Ayúdame a entenderme, recuérdame el olvido, haz que mis dolores más profundos no sean más que leves sensaciones y que todas mis heridas cicatricen, por fin. Déjame entenderlo todo, todo. Haz que me quieran, que me quieran tal y como yo quiero, o más. Dame existencia, dame un espejo, pero un espejo vacío. Vacíalo de complejos e ilusiones. Dame fuerza de voluntad, dame lo que nunca tendré. Haz que mis lágrimas ya no sean más que emoción.
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