Echo de menos aquélla sensación que me concede la altura..
sábado, marzo 13, 2010
Alcools
domingo, febrero 14, 2010
jueves, enero 21, 2010

Mis falanges abrazan las tuyas. Nuestros metacarpos se cubren de besos. Nuestros ocho huesos carpianos chocan y se enredan cómo tus cabellos respirando aire. Nuestras manos en perfecta e inquebrantable simbiosis. Hacen el amor.
Tus pupilas quieren bañarse en mi iris, quieren que mis pestañas giman de placer, que mis labios se estremezcan. Las mías te seducen, te acarician, te perforan la carne y desnudan el corazón. Muerdes mi lengua, y ríes. Bajas los párpados y lanzas al aire un fugaz suspiro; Falanges, metacarpos y carpianos eyacularon.
Tu cuerpo anhela que le siga, y voy tras él cuál felino tras su presa. La tela yace ofendida sobre el frío suelo, el calor de tu piel hace temblar mi vena yugular. Caigo, y tú sobre mí – en nuestra mirada destellos, entre nuestros muslos humedad y calor, en nuestro alma deseo.
Respiración inquieta, gotas de placer, gritos de éxtasis.
No, no pares.
lunes, enero 11, 2010
Afrika
Hoja que roza un vidrio,
Agua que pasa unas guijas,
Lluvia que besa una frente juvenil;
Como rápida caricia:
Pie desnudo sobre el camino,
Dedos que ensayan el primer amor,
Sábanas tibias sobre el cuerpo solitario;
Como fugaz deseo:
Seda brillante en la luz,
Esbelto adolescente entrevisto,
Lágrimas por ser más que un hombre;
Como esta vida que no es mía
Y sin embargo es la mía,
Como este afán sin nombre
Que no me pertenece y sin embargo soy yo;
Como todo aquello que de cerca o de lejos
Me roza, me besa, me hiere,
Tu presencia está conmigo fuera y dentro,
Es mi vida misma y no es mi vida,
Asi cómo una hoja y otra hoja
Son la apariencia de un viento que las lleva.
domingo, diciembre 13, 2009
domingo, diciembre 06, 2009
The Hill
Podría intentar entenderlo. Entender por qué te anhelo, por qué respiro. Podría alzar un interrogante sobre tu voz y hallar centenares de hipótesis que cobijaría entre mis falanges. No serían más que vacías conjeturas que fingirían Respuesta.
Perderme en tu cabello, reír junto a tus latidos, estrechar la cálida yema de tus dedos junto a mis labios – Inmensidad blanca, nieve encumbrando árboles interminables, montañas perforando el cielo. Respiro.
Suaves olas de calor sobre mi piel, tierno y estremecedor placer, aterciopelado arañazo – Agotadora calidez, arena bañando el cuerpo, perpetuo sol quemando miradas. Respiro.
Pupilas trémulas, despertar en tus palabras, dormir en tus pestañas, escuchar (te) – Infinidad negra, luces rezando a la Luna, gotas fruto de melancolía. Respiro.
No existe respuesta. Debes de ser aire; efímero, etéreo, invisible – pero al mismo tiempo tan tangible, tan presente, necesario. Quizás soy la hoja que se dejó llevar, aquella que decidió desprenderse de la rama y volar. Mi columna vertebral habrá encontrado la pluma que la sostiene, que no permite que se derrita, y desplome.
Respiro.
Respiro.
Respiro.
domingo, noviembre 22, 2009
miércoles, septiembre 16, 2009
sábado, junio 27, 2009
miércoles, junio 17, 2009
Irma
Life turns its back on us, how could you just agree?I woke up today
To a world devoid of forests and trees
Drained of every ocean, every sea
Just like a useless brick upon the shore
The morning after the storm
That swept the bridge away
Relentless tide
No anger
Just this relentless time
That calls us all on
Pain Of Salvation
martes, mayo 26, 2009
domingo, abril 12, 2009
Pluvius Aestivus
lunes, marzo 23, 2009

No tiene sentido, no tienes sentido. A tu lado no soy más que una abeja adherida a tu piel como si de polen se tratara. Juntos creamos miel, dejamos que se deslizara por nuestras espaldas al son de mis caricias. Dejaste impregnados tus labios en los míos pensando que pronto alzarían el vuelo. Pero jamás lo hicieron, volar no siempre es tarea fácil, y esta miel que envuelve y encierra... ¿Cómo pretendías que me deshiciera de ella si apenas conseguía abrir las alas?. Te equivocaste de víctima, tejiste a la perfección una telaraña que ahora escupe sobre mis cabellos. Pero están trenzados sobre tu columna vertebral, son parte de ti y te empeñas en negar la evidencia. Desde luego, pecador, haces que la justa acabe remordiéndose las entrañas sobre nuestro viscoso tapiz. ¿Crees que no adiviné el as que tímido se escondía bajo tu manga?. Amor, por suntuosa que sea tu sonrisa y la ceguera que me causaba tu mirar, las palabras siempre ganan y traicionan.
Y yo, a mi gran pesar, siempre dejo que me ahoguen,
y me venzan.
miércoles, marzo 18, 2009
Cuestión de ovarios

Hoy, tras una apacible tarde entre ruedas y humo me disponía a volver a mi hogar por vía subterránea. Las gentes que circulaban dichos pasajes eran seres singulares, encorvados y con cara de pocos amigos pero, ya se sabe, una se acostumbra. Subí al vagón, terminé de leerme Phèdre y contemplé como desfilaban humanos y paradas hasta que llegó el momento de resurgir a la superficie. Y, señores, aquí es donde la normalidad (aquí en el sentido de costumbre) se turbó y me dejó más que de piedra, de roca, iceberg o menhir. Estaba yo alcanzando el último peldaño de la fatal escalera cuando un habitante del mundo con aire (pseudo)despistado se acercó a mi oído y susurró -abran bien los ojos- “Quiero tus ovarios, nena.”. Francamente no supe muy bien que pensar, ¿sería algún científico americano en busca de células madre? ¿un ginecólogo que vendió su alma a la Locura?. Bueno, esto lo escribo en este instante pero pensé algo parecido a “Joder, ¡qué coñazo estos salidos! Que busque piropos en la wikipedia, a ver si aprende”. Podría haberme parado y haber indagado sobre las razones de dichas palabras, o haberle contestado con alguna frase ingeniosa pero decidí ser sabia e ignorar puesto que es la mejor de las respuestas. A pesar de todo las cuatro palabrejas colmaron mi mente de incógnitas durante toda la cena, ¿de dónde habría sacado eso?. Ahora tras haber digerido veo las cosas con más objetividad y he dejado el incidente en el compartimento de mi memoria reservado a las cosas-poco-relevantes-pero-graciosas-de-recordar-y-explicar-a-tus-futuros-(no)hijos. Y la vida sigue.
martes, marzo 03, 2009
L u n e

La luna asomaba y yo me disponía a salir a comprar pan. Siempre fue tradición en mi familia ir a buscar una barra de pan antes de la hora de cenar. A pesar de ser pocos, mi madre y mis dos hermanos, la barra desaparecía cual nieve en los brazos del sol. A medida que la dama de plata se izaba sobre nuestras vidas y que su ilustrado señor huía de ellas, mi cuerpo iba dejando atrás toda tensión y tormento. Cuando era una niña, mi madre siempre me decía que no era hija suya que había realmente sido concebida por la noche, por el firmamento y que por ello aborrecía la luz solar. Siempre quise creer que así era. Ya alcanzaba el final de la calle, mis pasos resonaban sobre el pavimento cómo si rugiera al contacto de ellos. Al fin y al cabo, también lo que nos rodea tiene derecho a unas horas de descanso, aunque todos conocemos el egoísmo humano y la irrelevancia que le atribuye a las cosas que no se mueven con su fajo de billetes. La tierna luz de las farolas reflejaba mi sombra, distorsionaba mi cuerpo, desnudaba mi alma. Distraída, me perdí en mis percepciones cuando advertí que la panadera ya estaba a punto de marcharse. Se percató de mi presencia entre las tímidas estrellas y con un suave ademán me invitó a acercarme a ella. Estaba a apenas unos metros de ella y vi que sacaba algo que había escondido tras su espalda. “Pensé que ya no vendrías”, me dijo. “Toma, te guardé una barra por si acaso, aún está algo caliente.”. Esbocé una sonrisa y dejé que se perdiera en la infinidad del cielo. Ahora ya todo se había envuelto en la negrura y una suave brisa me envolvía en una dulce melodía que me acunaba cómo si de un niño se tratara. Cogí la punta de la barra y partí un trozo, siempre que iba a comprarlo no podía retenerme de mordisquearlo , era mi pequeño vicio, uno de esos placeres diarios que acaban por colmar nuestra vida de bienestar. Emprendí la vuelta casa, pensé que estarían muriéndose de hambre, desde luego las noches me pierden. A lo lejos reparé en una ligera sombra, apenas perceptible, uno de aquellos fantasmas de la noche que aparecen y desaparecen a su gusto. Pero algo me sorprendió; aquél fantasma mordisqueaba una barra de pan a la vez que el empíreo lo guiaba a través de un anochecer demasiado oscuro.
jueves, enero 29, 2009

lunes, diciembre 29, 2008
Encerrado en el vientre de una mujer, escribes poemas que viajan en un susurro hasta mi órgano vital. Lo envuelven y acarician sus heridas al son de tus gritos ahogados por la presión atmosférica que ejerce sobre ti la placenta, que te asedia cada día más. Sumido a una astenia permanente, desearía poder desgarrar las entrañas de la hembra y estrecharte contra mi pecho mientras busco palabras de sosiego. Pero el tiempo me devora, a la vez que toda efímera posibilidad de sentir tu respiración junto a mi oído. Será que no debe ser, será que sólo nos unen palabras, será que somos agua y aceite.
Y no obstante yo ...
jueves, diciembre 11, 2008

No entiendo lo que soy, así que, sin quererlo, sigo bailando entre divagaciones, haciéndome la moral sin razón alguna. ¿Has sentido alguna vez que la imagen reflejada en los espejos no es más que un burlesco envoltorio? Un envoltorio que contiene una alma confusa e indecisa. Me obstino en aceptar aquello que jamás he afrontado. Aquella verdad que todos creemos conocer ¿realmente existe? No hacemos más que seguir falsos ideales, idolatramos estereotipos. Incapaces de, ni tan sólo, decir Te Quiero con franqueza. Déjate de falsos remedios, no hay pastillas para curar las malas lenguas. Buscas una vida ajena a la frustración, al dolor. Va, no me jodas.
domingo, noviembre 30, 2008
Love Again







